La derecha ha perdido las elecciones andaluzas. Ese y no otro es el titular del domingo, la fragmentación de la izquierda hace que el voto se reparta tradicionalmente entre PSOE e IU, mientras que el PP aglutina a todo el voto conservador. Lo que ocurrió ayer es un serio aviso para navegantes, con una campaña durísima de la inmensa mayoría de medios afines al PP, llamando estercolero al gobierno andaluz, y con los estimables esfuerzos de la juez Alaya y los EREs, algo ha fallado. Hace una semana los conservadores tenían según todas las encuestas una diferencia de 10 puntos y casi todas ellas daban una abultada mayoría de la derecha y una debacle de los socialistas. Finalmente esa diferencia ha sido ínfima, un escaso punto, y la izquierda saca más de 12 puntos de diferencia al PP. Probablemente los conservadores hayan tocado su techo y les sea muy complicado salir de ese lugar, si en un momento como el actual con un 30% de paro, los casos de corrupción y el empuje nacional, los conservadores no se han hecho con el gobierno, es muy probable que en futuro cercano sea imposible para ellos.
Andalucía debe ser el laboratorio de ideas de la izquierda, debe poner en práctica un programa real de izquierdas y ser el punto de partida desde donde PSOE e IU exhiban músculo y se conviertan en un referente en contraposición a los recortes que hará el Partido Popular. Habrá que ver si las fuerzas de izquierda son capaces de estar a la altura. Hay sin duda algunas incógnitas, por ejemplo como esta vez la baja participación no ha beneficiado a la derecha, o como la fidelidad de los votantes del PP parece haberse resentido, respecto al 20 de Noviembre han perdidos más de 400,000 votos y la distancia de 14 puntos por los que ganó Rajoy en Noviembre se quedan ahora en un mísero punto.
El incidente de los EREs no mayor y no menos importante que otros casos de corruptelas en Valencia y Baleares, ha restado votos al PSOE a diferencia de lo que ocurre con los conservadores que nunca pagan su corrupción, pero la artillería del PP se olvida de otros datos muy importantes. Andalucía con los socialistas ha evitado los recortes en sanidad y educación, y mantiene su deuda dentro de la media pero con una protección social mayor, y eso en estos tiempos marca una gran diferencia.
La derecha ladra, pero la realidad es que no va a gobernar, ha perdido su gran oportunidad y la izquierda debe ver esta ocasión como el punto de inicio y el escaparate para rebatir con argumentos el pensamiento único de la derecha.
Arenas es un político amortizado, de momento su imagen se señorito andaluz lo coloca como prescindible ante el electorado. Griñán triunfa porque salva los muebles y retiene el gobierno, y otro perdedor quizás es Rubalcaba, el líder nacional de los socialistas no es precisamente un seguidor del presidente andaluz, al contrario Griñán apoyó a Chacón. En el futuro podremos comprobar como se desencadenan los acontecimientos pero de momento Madrid, Galicia, Andalucía Catalunya y previsiblemente Valencia contarán con secretarios regionales hostiles a Rubalcaba y ante unas eventuales primarias abiertas si Chacón se presenta puede haber sorpresas. Hay camino y hay de nuevo cierta esperanza, España no es azul en su totalidad.